Sonia Yánez Blum · soniayanez.com · Septiembre 2026

Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pidió reglas vinculantes, supervisión independiente y salvaguardas estrictas para la inteligencia artificial avanzada. Advirtió que la autorregulación voluntaria de las empresas tecnológicas no basta para prevenir daños actuales ni riesgos más graves asociados con sistemas autónomos.

El 14 de septiembre de 2026 leí el resumen de prensa sobre esa advertencia y reconocí una brecha que encuentro desde hace cuatro años en organizaciones concretas: la distancia entre lo que declaran sobre su uso de IA y lo que sus sistemas realmente pueden hacer. Este artículo analiza la posición de Türk y sus implicaciones prácticas para medios de comunicación, gobiernos y empresas.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió una acción urgente de los Estados y de las empresas tecnológicas frente al desarrollo de sistemas de inteligencia artificial cada vez más potentes. Su advertencia no plantea detener la innovación, sino impedir que la velocidad tecnológica supere la capacidad humana, institucional y jurídica para supervisarla. El 7 de septiembre de 2026, Volker Türk, abogado austriaco, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, advirtió ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra que la IA avanzada puede llegar a constituir un riesgo existencial para la humanidad

El debate volvió a ganar visibilidad el 14 de septiembre de 2026, cuando distintos medios recogieron su advertencia: «todos los derechos humanos están amenazados» por una carrera hacia sistemas de IA más capaces, autónomos y concentrados en manos de un número reducido de empresas. Türk sostuvo que el mundo se encuentra «al borde de un cambio irreversible» que afectará también a las generaciones futuras.

La intervención tiene un antecedente inmediato.

Ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Türk reclamó normas vinculantes, verificación independiente y límites claros para la IA. Advirtió que la tecnología puede llegar a un punto en el que sus propios desarrolladores ya no consigan controlarla. «Una IA que escapa a su entorno de pruebas, o que chantajea a sus desarrolladores para que no la desconecten, es una IA demasiado poderosa», afirmó. La fuente oficial de esa intervención está disponible en el Servicio de Noticias de la ONU.

No es una discusión limitada a laboratorios tecnológicos. Afecta la reputación, la continuidad operativa, la protección de datos, la toma de decisiones automatizadas, la confianza pública y la obligación de responder ante personas perjudicadas.

Volker Türk es un abogado austriaco y funcionario de las Naciones Unidas.
Volker Türk es un abogado austriaco y funcionario de las Naciones Unidas.

Qué advirtió Volker Türk sobre  la IA y el poder de las empresas de IA

Türk situó el problema en la concentración del poder tecnológico. Señaló que un grupo reducido de compañías acumula una capacidad desproporcionada para decidir cómo se desarrollan y despliegan sistemas que pueden afectar a millones de personas. En su llamado, insistió en que ningún país puede gobernar esta tecnología por sí solo y que ninguna empresa debería decidir por cuenta propia qué nivel de riesgo debe aceptar el resto del mundo.

La cuestión no es solamente quién crea un modelo de inteligencia artificial. También importa quién lo incorpora a procesos de contratación, servicios financieros, salud, educación, atención al cliente, campañas políticas, producción informativa, seguridad, moderación de contenidos o administración pública.

Türk afirmó que todos los derechos humanos están amenazados por los riesgos de una IA sin salvaguardas suficientes, desde la vida y la seguridad hasta la privacidad, la salud y la alimentación

Cuando una organización utiliza IA para orientar, filtrar, recomendar, priorizar o decidir, asume responsabilidades aunque el sistema provenga de un proveedor externo. La dependencia tecnológica no elimina la responsabilidad institucional. Si una persona queda excluida, perjudicada, desinformada o expuesta por una decisión automatizada, la pregunta pública no será únicamente qué hizo el proveedor. Será qué control ejerció la organización que implementó esa tecnología.

Türk vinculó expresamente la expansión de la IA con derechos como la vida, la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad. Su planteamiento obliga a abandonar una mirada limitada a productividad o eficiencia. La inteligencia artificial ya interviene en ámbitos que afectan derechos y oportunidades concretas.

Qué riesgos de IA identifica la ONU para infraestructura y reputación

La advertencia de la ONU no se refiere solo a resultados erróneos generados por un chatbot. Türk alertó sobre escenarios en los que fallos de sistemas avanzados podrían paralizar servicios esenciales, interrumpir comunicaciones, desestabilizar infraestructuras críticas y comprometer instituciones democráticas. Algunas poblaciones, según la cobertura de medios, podrían quedarse sin acceso a agua, calefacción o servicios financieros.

Su petición fue específica: normas internacionales vinculantes, supervisión independiente, salvaguardas verificables y límites acordados para la IA más avanzada. Aunque Türk se refirió a sistemas avanzados, su advertencia es especialmente relevante para la expansión de la IA agéntica.

Una falla de IA puede comenzar como un problema técnico, pero transformarse con rapidez en una crisis de confianza. Puede ocurrir cuando un sistema automatizado niega erróneamente un servicio, discrimina en la selección de personal, amplifica información falsa, produce una suplantación creíble, expone datos confidenciales, genera una recomendación dañina o toma acciones sin la revisión humana necesaria. El incidente puede escalar aún más si la organización no sabe qué herramienta estaba activa, qué datos utilizó, quién autorizó su operación y cómo detenerla.

La reputación se deteriora especialmente cuando la institución parece sorprendida por una tecnología que ella misma decidió usar. Decir «fue un error de la IA» rara vez es una respuesta suficiente. La IA no sustituye la responsabilidad de quienes contratan, diseñan, integran, supervisan y comunican su uso.

El escenario se vuelve más exigente con la expansión de la denominada IA agéntica. Se trata de sistemas que no se limitan a responder una consulta, sino que pueden planificar tareas, utilizar herramientas, acceder a servicios digitales y ejecutar acciones con distintos niveles de autonomía. Türk expresó preocupación por estos sistemas y por los riesgos que implica una capacidad creciente de completar tareas y tomar decisiones con menor intervención humana.

Para una organización, el punto crítico ya no consiste solo en comprobar si un modelo genera una respuesta incorrecta. Debe conocerse qué autorizaciones tiene el sistema, a qué bases de datos puede acceder, qué acciones está habilitado a ejecutar, qué decisiones requieren validación humana y quién puede desconectarlo de manera inmediata.

La Ley de IA de la Unión Europea está en vigor desde el 1 de agosto de 2024 y sus obligaciones se aplican gradualmente. España participa de ese marco europeo; en América Latina, en cambio, existen proyectos, normas sectoriales y desarrollos nacionales con distintos niveles de avance.

Volker Türk pidió más control sobre la IA es un abogado austriaco y funcionario de las Naciones Unidas.

Qué implica la advertencia de la ONU sobre IA para los medios de comunicación

Los medios necesitan protocolos explícitos para el uso de IA en redacción, edición, verificación, archivo, distribución y generación de imágenes, audio o video. La transparencia debe ser proporcional al impacto: no es lo mismo usar una herramienta para corregir estilo que publicar una imagen sintética, una recreación de voz o contenido que pueda inducir a error.

La principal amenaza no es solo publicar una inexactitud. Es perder la capacidad de demostrar cómo se verificó una información, qué parte fue elaborada con asistencia de IA y qué persona asumió la responsabilidad editorial final. La trazabilidad protege la credibilidad y permite responder con rapidez ante acusaciones de manipulación, plagio, sesgo o desinformación.

Las redacciones también deben prepararse para contenidos sintéticos destinados a suplantar fuentes, alterar pruebas audiovisuales o acelerar campañas coordinadas de desinformación. La verificación ya no puede depender únicamente de la apariencia convincente de un texto, una imagen o una voz.

Qué deben hacer los gobiernos ante los riesgos de la IA

Los gobiernos tienen la responsabilidad de establecer reglas claras para sistemas que afecten derechos, servicios públicos, seguridad, trabajo, educación, salud y acceso a prestaciones. Türk reclamó una gobernanza internacional basada en el derecho internacional y la protección de los derechos humanos, porque ningún Estado puede resolver por sí solo riesgos que cruzan fronteras, proveedores, centros de datos y cadenas de suministro globales.

La prioridad no es únicamente aprobar leyes. También se requieren autoridades con capacidad técnica, criterios de contratación pública, evaluaciones de impacto, auditorías independientes, mecanismos de reclamación y formación para funcionarios. Un Estado que usa IA para decidir sobre personas debe poder explicar el proceso, habilitar una revisión humana y corregir resultados injustos.

La compra pública merece especial atención. Muchas administraciones adoptan herramientas desarrolladas por proveedores privados sin suficiente acceso a información sobre datos, pruebas, límites y riesgos. Esa opacidad puede convertir una adquisición tecnológica en un problema de derechos fundamentales y de legitimidad institucional.

¿Qué deben hacer las empresas privadas ante la gobernanza de IA?

Las empresas deben dejar de tratar la IA como un recurso exclusivo del área de innovación o tecnología. Toda implementación que afecte a clientes, empleados, proveedores, comunidades o información sensible debe involucrar a dirección, legal, cumplimiento, seguridad, recursos humanos, operaciones y comunicación.

La empresa debe saber qué IA usa, quién la aprobó, qué datos procesa, qué nivel de autonomía tiene, qué controles existen y cómo se responde ante un incidente. La concentración de capacidad tecnológica en pocas compañías, señalada por Türk, aumenta la necesidad de evaluar cuidadosamente a proveedores y de no aceptar contratos que impidan auditar riesgos o atribuir responsabilidades.

La preparación reputacional también debe comenzar antes de una crisis. Si un sistema discrimina, filtra datos, difunde información falsa o toma una decisión dañina, la empresa necesitará responder con hechos: alcance del incidente, personas afectadas, medidas de contención, revisión independiente, rectificación y reparación. Una declaración genérica sobre «uso ético de IA» no sustituye ese trabajo.

Qué dijo Türk y porqué el alboroto

La recomendación de Türk de establecer garantías sólidas antes de que sea tarde tiene una lectura práctica para toda organización: construir capacidad de control antes de que ocurra un incidente. La fuente oficial está disponible en el Servicio de Noticias de la ONU.

El punto de partida es elaborar un inventario de las herramientas de IA que ya se utilizan, incluso las contratadas informalmente por equipos de marketing, recursos humanos, comunicación, ventas, atención al cliente o proveedores externos. El inventario debe registrar la finalidad de la herramienta, los datos que recibe, los usuarios autorizados, el proveedor, el nivel de autonomía, los riesgos identificados y la persona responsable.

“La desigualdad de capacidades regulatorias entre países sigue siendo un asunto central de la gobernanza internacional de IA” .

Sonia Yánez Blum

También es necesario distinguir entre usos de bajo impacto y sistemas que pueden afectar derechos, ingresos, empleo, acceso a servicios, reputación o seguridad. Los sistemas de mayor impacto requieren evaluaciones previas, pruebas documentadas, revisión jurídica y controles de supervisión más exigentes.

La comunicación institucional debe participar desde el diseño de la gobernanza, no solo cuando ocurre un problema. Su función es ayudar a identificar expectativas de transparencia, riesgos de percepción, grupos afectados, preguntas previsibles y criterios de respuesta. Cuando se activa una crisis de IA, las preguntas iniciales suelen ser directas: qué sistema se utilizó, quién lo autorizó, con qué datos operó, a quién afectó, por qué no se detectó antes y cómo se reparará el daño.

Una institución que no puede responder esas preguntas no enfrenta únicamente una brecha técnica. Enfrenta una brecha de gobernanza.

 Qué debe hacer una organización que ya utiliza IA

La advertencia de Volker Türk confirma que la gobernanza de IA dejó de ser un asunto periférico o puramente tecnológico. Para medios, gobiernos y empresas, ya es una condición de credibilidad institucional. La innovación seguirá avanzando; la diferencia estará en quién puede demostrar que conserva el control, protege derechos y responde cuando un sistema falla.

La cuestión no es si una organización declara que utiliza IA de manera ética. La cuestión es si puede demostrar qué herramientas usa, bajo qué controles operan, quién responde por sus efectos y cómo se corrige una decisión que causa daño.

Lo que Türk elevó al nivel multilateral, el trabajo de campo lo muestra en escala reducida: la mayoría de las organizaciones no llegan a esa demostración porque nunca se hicieron las preguntas previas. El momento de hacerlas no es durante una crisis. Es ahora, con el inventario en blanco, mientras aún se puede construir la arquitectura sin presión regulatoria encima.

Sonia Yánez Blum
Investigadora en reputación algorítmica y relaciones públicas
Creadora del Sistema ACA · ACA-Score™ · RRPP 6.0 · GEAC™ | soniayanez.com

Qué es la IA agéntica. Se denomina IA agéntica a sistemas capaces de planificar tareas, utilizar herramientas digitales y ejecutar acciones para alcanzar un objetivo, con distintos grados de autonomía y supervisión humana. Su riesgo no depende solo de lo que el modelo responde, sino también de los permisos, datos, herramientas y procesos a los que puede acceder

Fuentes consultadas